Latinoamérica vive un cambio en las preferencias de viaje, con turistas que buscan experiencias más auténticas y significativas. Crecen el turismo cultural, literario y experiencial, así como los recorridos por carretera flexibles y las propuestas basadas en historias locales. La tendencia prioriza conexiones emocionales, inmersión cultural y vivencias memorables por encima del turismo tradicional de solo visitas turísticas.