El santuario de Barra de Santiago, en el occidente de El Salvador, deslumbra con sus manglares, tortugas marinas y comunidades pesqueras. Este paraíso natural en Ahuachapán combina biodiversidad, cultura y turismo sostenible. Con recorridos en bote, liberación de tortugas y cocina local, el destino impulsa la conservación ambiental y el desarrollo comunitario, posicionándose como joya eco-turística de Centroamérica.