El transporte aéreo global alcanzó niveles históricos en el verano de 2025, con las rutas internacionales impulsando un aumento del 6,6 % en la demanda de pasajeros. Según la IATA, las aerolíneas respondieron a este crecimiento ampliando su capacidad, logrando un factor de ocupación récord del 86 %. Mientras que los vuelos nacionales mostraron un crecimiento modesto, las rutas de larga distancia fueron el principal motor. Europa y Asia-Pacífico lideraron las ganancias, lo que subraya la resiliencia de la aviación y su papel cada vez más importante en la movilidad global, la recuperación económica y la conectividad transfronteriza.