El Reino Unido ha introducido un nuevo impuesto turístico nocturno que se aplica a hoteles, casas de huéspedes, campings y alquileres a corto plazo como Airbnb. Establecido en aproximadamente £1–£2 por persona, la tarifa puede aumentar significativamente los costos para familias y estancias prolongadas, especialmente en viajes a varias ciudades. Las ciudades pueden establecer sus propias tarifas: Edimburgo utiliza un sistema porcentual, mientras que Gales cobra una tarifa fija. Este impuesto financia infraestructura, servicios públicos y turismo sostenible, por lo que es esencial que los viajeros planifiquen su presupuesto con antelación.