Ámsterdam impulsa una propuesta para prohibir los cruceros oceánicos antes de 2035, buscando reducir la contaminación y el turismo masivo. La medida, parte de una estrategia urbana sostenible, sustituiría planes de reubicación del puerto y permitiría solo cruceros fluviales bajo límites estrictos. Con esta decisión, la capital neerlandesa se convertiría en la primera ciudad europea en aplicar un veto total, priorizando la calidad ambiental y el bienestar ciudadano.