Bali ha implementado nuevas normas para visitantes y tarifas locales con el fin de controlar el sobre-turismo y proteger su patrimonio cultural y natural. Las medidas buscan preservar los templos, reducir la congestión y fomentar un comportamiento de viaje responsable. Como uno de los destinos insulares más visitados del mundo, el modelo de Bali refleja una tendencia global hacia el turismo sostenible.