El turismo polar está en auge, la Antártida recibió a más de 100,000 visitantes el año pasado y millones exploraron el Ártico. Viajeros de Asia, Europa y Norteamérica se sienten atraídos por los glaciares, la fauna polar y las experiencias ecológicas. Los gobiernos y operadores, guiados por el Tratado Antártico y la IAATO, buscan equilibrar el crecimiento con la protección ambiental. A medida que aumenta la demanda, las innovaciones en expediciones, seguridad y sostenibilidad prometen un acceso aún mayor a las fronteras más remotas y frágiles de la Tierra.